Ya sabeis que el Tuareg es un callejero un poco singular, indómito por naturaleza pero que le gusta que la memoria del Imperio Español y Portugés no se olvide. Es por ello que lo de America Latina me suena a los aportes posteriores de contingentes humanos distintos a los IBÉRICOS, pero sólo los IBÉRICOS fuerom los fundadores de los actuales paises del Imperio de Ultramar. Por cierto, no me tomeis demasiado en serio pues, ya sabeis, a un callejero, tuareg y soldado valenciano y español, solo se le pueden ocurrir quijotadas. ¡Acaso las quijotadas no sean una ficción mayor que la realidad contada!.
A lo que vamos, las empresas españolas, por fin, se han interancionalizado. Han ampliado su radio de acción más allá de las fronteras actuales del Estado administrativo-político Español, volviendo a un escenario de países que comparten no solo un idioma común sino una CULTURA común. Esta expansión geográfica ha sido facilitada por unas serie de factores: democratización democrática (al menos a nivel nominal); estabilización del clima político; programas de reformas estructurales, la eliminación de obstáculos a la inversión extranjera directa (aunque en en caso español no debería considerarse inversión extranjera, sino propiamente del Imperio); la política desreguladora y de privatizaciones y los acuerdos de integración regional.
Tradicionalmente Iberoamérica ha recibido inversiones extranjeras en busca de mercados, de recursos naturales y de eficiencia, es decir, de producción con bajos costes para exportar a terceros países. Las inversiones en busca de recursos naturales se ha concentrado especialmente en América del Sur, mientras que aquellos cuyo objetivo es la eficiencia se han concentrado en México y la Cuenca del Caribe.
La internalización de las empresas españolas en Iberoamérica hay que situarla a principios de los años noventa del pasado siglo, convirtiéndose en verdaderas multinacionales, en el caso que nos ocupa, IMPERIALES.
Una característica fundamental es que el área geográfica iberoamericana se distingue por facilitar la rapidez para decidir y realizar inversiones dada de mínima distancia cultural existente debido al idioma común. Esta proximidad lingüística y cultural es clave para establecer rápidamente los mecanismos organizativos para la gestión y control de las filiales, como son la centralización y la formalización.
A lo largo del artículo, muy interesante por cierto, se describe en detalle por qué las empresas españolas invierten en Iberoamérica siendo México, Argentina, Brasil y Chile los países con mayor inversión de las empresas española, orientada básicamente hacia los servicios: banca, telecomunicaciones y energía (electricidad, gas y petróleo).
Lo verdaderamente importante, y ahora en serio, es que la inversión de las empresas españolas en Iberoamérica no se convierta, nuevamente, en la CONQUISTA DEL DORADO, la expoliación de los recursos naturales, humanos y culturales de los pobladores de dicha área geográfica, verdaderos dueños y decisores de lo que ha de acontecer.
Saludos siempre provocadores pero afectuosos de el Tuareg.