A partir de los años 90, las empresas españolas se internacionalizan convirtiéndose en grandes multinacionales llegando a alcanzar unas cifras altas de volúmenes en las empresas, basándose en busca de recursos naturales y producción a bajos costes.
La proximidad lingüística y cultural será una de las claves para que las empresas españolas puedan extenderse por los considerados países emergentes, junto con una serie de factores que propiciará dicha expansión: clima económico internacional favorable, la democratización y estabilización del clima político, los programas de reformas estructurales, bajos costes laborales, eliminación de obstáculos a la inversión extranjera directa, la poítica desreguladora y de privatizaciones y los acuerdos de integración regional entre otros.
Las inversiones españolas se centraron en el serctor servicios, caracterizado por una tendencia hacia la creación de oligopolios.
La inversión de las empresas españolas en los países latinoamericanos tuvo gran influencia tanto en los competidores locales como en los internacionales, adquiriendo firmes posiciones en el sector de banca-finanzas, energía y telecomunicaciones, pasando de una inversión de 2.109 millones de euros a 126.730 mil millones de euros entre los años 1993 y 2006, más del total de la IED española en el exterior, y no sólo en grandes empresas, sino también en medianas e incluso pequeñas que destacan por su nivel de competitividad internacional.